Mario es ingeniero químico, pero ha hecho varios cursillos de formación desde que está en el paro. Uno de ellos fue el de carretillero. También realizó uno de Word, otro de Excel, otro de páginas web, otro de inglés, otro de biblioteconomía. Eso fue hace tiempo, porque ya ni siquiera se imparten cursos a los parados. Eso fue antes de estar desesperado.
Hoy está citado para una prueba de carretillero en una empresa de transportes. El lugar del examen es una nave enorme. Hay cuatro carretillas elevadoras puestas en fila para la prueba práctica, pero antes de nada las cincuenta personas citadas deben hacer un test de personalidad. Entre las preguntas a contestar están las siguientes: ¿Alguna vez, aunque sea solo una, has sentido la tentación de matar a tu padre? ¿Qué es más perfecto: el mejor de los poemas o el mecanismo de una pistola? ¿Crees que todo en esta vida tiene un precio?
Mario lee estas primeras preguntas y luego decide poner C en todas las respuestas, sean las que sean. Es el primero en entregar el test. Le dicen que espere, y espera mirando las carretillas elevadoras.