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miércoles, junio 27, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (segundo C)

Juan conoce en los bares a gente rara.

No quiero juzgar, pero es verdad que hay gente rara de cojones, le dice al hombre que se  acoda junto a él en la barra.

Claro, dice el otro, tú mismo eres raro. Yo soy raro. Mira al camarero.

El camarero no es raro. El camarero es bizco, tío, y no es culpa suya. Dice Juan. Por ejemplo: Conozco a uno que trabaja de enterrador y que entierra completamente borracho a los muertos. Eso es ser raro. Está borracho desde por la mañana temprano. Alguna vez no va a acertar en el agujero con el muerto, te lo digo yo. Se ríe delante de los deudos. Se ríe con una risa floja que pone nervioso.

¿Hace daño a alguien?, pregunta el contertulio.

No creo. Si luego es un buen chaval. Dice que bebe porque no aguanta tanta tristeza.

Lo importante es que no sea un hijo de puta. ¿Es un hijo de puta?

No, dice Juan.

Pues entonces déjale que se ría.

lunes, junio 04, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (segundo C)

Juan es el más inoperante de los maridos y un desastre como padre de tres hijos, pero de todos sus defectos el que en general irrita sobremanera a su familia es esa manía de reírse a destiempo y poner cara de estúpido cuando alguien cuenta algo extremadamente serio.

Se ríe cuando la vecina cuenta al subir al ascensor que a su nieto le han diagnosticado una enfermedad rara y muy grave que se llama Anemia de Fanconi y ni siquiera espera a que la buena señora explique algo de los síntomas para, entre carcajadas, comentar que “debe ser chungo no poder comer pasta italiana Fanconi pero que seguro que el crío puede comer pastas Gallo”. La señora sube al ascensor, aturdida por la falta de sensibilidad de Juan, al que su hijo mayor le dice “papa, ¿estás tonto o qué?

Juan se larga al bar, a tomarse el primer copazo de la tarde y a esperar que le aflore la sensibilidad, que normalmente aparece a la cuarta o quinta copa. Entonces sí, entonces a Juan se le pone cara de concursante televisivo a la hora de perder los millones del gran premio y ya es capaz de confesar en la barra al mismo diablo o a cualquier voluntario de ONG, lo mismo le da.

viernes, mayo 11, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (segundo C)

Como si estuviera a la sombra de una parra y con la punta de los dedos recogiera la más dulce de las uvas, Juan se acerca a la barra y, con un leve gesto de la barbilla, pide uno de los suyos al camarero, con mucho hielo y poco limón. Saborea el ron, apoya los codos. Toma posesión de su sitio, de su lugar. Este es su lugar en el mundo. Aquí se ha confesado con ojos vidriosos y también aquí ha tomado declaración a culpables compungidos con ganas de soltar lastre. No debe temer por las transaminasas del hígado, cuyos índices le acusan cada seis meses en la consulta del médico, porque tomar una copa es su única distracción y a nadie le causa mal con ello. Si acaso, a su mujer, que ya no le espera levantada cuando tarda demasiado y que no le entiende, porque nadie le entiende hasta que se toma unas cuantas, y a la cuarta él perdona al mundo y a la quinta el mundo le perdona a él.