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miércoles, junio 20, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero D)

Ion Taina acude a Correos para enviar un giro internacional a su país.

¿Cuánto es el comisión?
           
Ocho cincuenta hasta trescientos. Once hasta quinientos — dice el empleado de Correos, que le suministra el formulario verde.

Mucho el comisión, demasiado el comisión —dice Ion, que todos los meses se queja de lo caro que resulta enviar el dinero.

Ion rellena el formulario con parsimonia. Aprieta el bolígrafo. Tiene una letra limpia y clara. Luego cuenta el dinero y lo pone encima del mostrador.

Se dirige al funcionario de Correos, pero en realidad se habla a sí mismo: Mi suegra lo espera. La comida de mi niña cuesta mucho. No me tomo ni una cafelita, todo para la Romania, todo para la Romania.


lunes, mayo 28, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero D)

Ion estornuda y se suena los mocos. Está solo en la gasolinera en la que trabaja. Los surtidores parecen artilugios de otra galaxia, iluminados en medio de la oscuridad. En la madrugada hay pocos cliente. A veces se acercan a la cabina en la que él se encuentra algunas prostitutas que trabajan en el polígono industrial. Vienen en grupo y se ríen de él. Le ofrecen sus servicios. Eh, tú, gasolinero, le dicen. A veces son tiernas, sus movimientos lentos como cantos de sirenas salidas del fondo del mar, y otras exhiben una brutalidad inesperada, como de adolescentes malcriadas. Se llevan coca colas y chicles de los expositores, y casi siempre lo pagan. El jefe de Ion no las quiere cerca de la gasolinera, pero él poco puede hacer para espantarlas en medio de la madrugada. En cierta ocasión Ion tuvo que salir a defender a una de los ataques de un cliente atiborrado de coca. Gritó como un energúmeno en su idioma (en realidad estaba rezando a voces) y exhibió el palo de la fregona. Al final el tipo guardó la navaja, subió a su deportivo partiéndose de risa, derrapó un par de veces y se marchó.

viernes, mayo 04, 2012

COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero D)

Ion Taina toma las medicinas para la gripe que le vendieron en la farmacia y no se cura. Ion recuerda que pidió lo mejor que tuvieran para curarse cuanto antes, pero cree que le dieron lo peor y más barato porque es rumano. La gripe se cura en unos días, le dijo la farmacéutica. Esto para la tos, esto para el malestar general. Él pidió lo mejor. Insistió. No escatimes en eso, se dijo, pues un día en la cama puede significar que no te renueven el contrato en la gasolinera. La farmacéutica sonrió cuando introdujo las medicinas en una bolsita blanca y le cobró, sonrió exactamente igual que él sonríe cuando enchufa la manguera en el depósito de los coches, haga frío o calor. Nadie le devuelve la sonrisa a él cuando está trabajando en la gasolinera, así que él ni siquiera miró a la farmacéutica cuando recogió la bolsita con un zarpazo. Ahora tiene fiebre y se le caen los mocos como si tuviera litros ahí dentro.