Fui a la biblioteca. Vi a algunas estudiantes sentadas a las mesas y cómo levantaban la vista de los libros. Es completamente necesario que llegue la primavera, proclamo. (Una come una manzana, otra se sienta en las escaleras para hablar por teléfono y ya las ecuaciones no dan resultado ni los apuntes están claros).
Ya estamos llegando al tiempo en el que no apetecen los guisos y sí las ensaladas. Ya apetece un trago de agua. Abrir las ventanas. Ya acechan la manga corta y los escotes.
Ya los perritos cagan duro en las esquinas mientras sus dueñas se rascan impacientes la nuca. Brotan del asfalto figuras con chándal. Los niños ocupan posiciones frente a los columpios. Ya hay colas en las gasolineras para hinchar las ruedas de las bicicletas. Ya las mamás están en los parques, dispuestas a hablar en corro mientras comen pipas de girasol a velocidad supersónica. Ya las abuelas se sientan en los bancos y tratan de poner la espalda recta, de mirar al horizonte.
Llega la primavera. Aunque llueva.
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sábado, marzo 26, 2011
miércoles, noviembre 04, 2009
Atardecer
Miro por la ventana. Hay en estos días de otoño sin nubes unos minutos en la tarde en los que la luz parece estar concentrada. Como leche condensada, como café cargado.
La sombra en estos edificios tan altos es sombra, no hay duda, pero la última luz del sol de la tarde brilla más y con más intensidad. Parece que no quisiera dejar sitio a la noche, que llega.
La sombra en estos edificios tan altos es sombra, no hay duda, pero la última luz del sol de la tarde brilla más y con más intensidad. Parece que no quisiera dejar sitio a la noche, que llega.
miércoles, septiembre 09, 2009
Septiembre
Si se presta atención, hay un momento en el que en la soledad de este patio, junto a la parra, cerca del brocal del pozo, ese ruido silencioso que se oye, semeja el crepitar de los antiguos discos de nuestra juventud, cuando la aguja llegaba al final, cuando terminaba la canción y no habíamos sacado a bailar a la chica. Pero no. Es solo silencio y que la tarde se está yendo suavemente.domingo, junio 28, 2009
Domingo
Mañana de domingo. Estoy preparando el desayuno. Por las ventanas que estuvieron abiertas toda la noche entra todavía el fresco, aunque el sol esté ya en lo alto. Huele a café. Y, aunque parezca mentira, y estando a más de 400 kilómetros del mar, el aire huele a sal, a arena de playa, a bronceador.
Mañana de domingo. Estoy preparando el desayuno. Por las ventanas que estuvieron abiertas toda la noche entra todavía el fresco, aunque el sol esté ya en lo alto. Huele a café. Y, aunque parezca mentira, y estando a más de 400 kilómetros del mar, el aire huele a sal, a arena de playa, a bronceador.
viernes, junio 19, 2009
Verano
martes, junio 02, 2009
Primavera
Hace un calor que convierte en difuntas las mejores intenciones.
Se asoma uno a la ventana en estas horas de luz y pólenes de todas clases y dan ganas de quedarse quieto, de no moverse, si acaso de mimetizar el estilo de esos pájaros que suben y bajan de la rama del árbol como si probaran con un poco de asquito un menú de Adrià.
Hace un calor que convierte en difuntas las mejores intenciones.
Se asoma uno a la ventana en estas horas de luz y pólenes de todas clases y dan ganas de quedarse quieto, de no moverse, si acaso de mimetizar el estilo de esos pájaros que suben y bajan de la rama del árbol como si probaran con un poco de asquito un menú de Adrià.
martes, abril 28, 2009
martes, agosto 26, 2008
Verano
Da uno un puntapié a una piedra y parece que resuena, calle abajo (y la calle no está inclinada). Hay en los bancos del parque gente sentada, que gesticula: las mujeres plisándose la falda, los hombres mesándose los cabellos. No sé si llegarán a una conclusión. No es necesario hablar. En verano quizás sea mejor el silencio. Dar todo por supuesto. Dejar pasar el tiempo.
Da uno un puntapié a una piedra y parece que resuena, calle abajo (y la calle no está inclinada). Hay en los bancos del parque gente sentada, que gesticula: las mujeres plisándose la falda, los hombres mesándose los cabellos. No sé si llegarán a una conclusión. No es necesario hablar. En verano quizás sea mejor el silencio. Dar todo por supuesto. Dejar pasar el tiempo.
miércoles, agosto 20, 2008
Verano
Estas tardes de verano de Madrid, esta flama que nos quema.
Paseas y te ves reflejados en los escaparates de las tiendas, todas cerradas hasta septiembre (ambos inclusive, siempre amos inclusive). Las aceras, los portales, los árboles, todos los objetos lucen como un polvillo de no ser usados. Están las terrazas de los bares llenos de gente cansada, que se toma la cerveza como medicina. Los semáforos tienen una cadencia de película sueca y hacen que esperes para cruzar (ahí quietecito) aunque no se vea un coche en kilómetros a la redonda.
Estas tardes de verano de Madrid, esta flama que nos quema.
Paseas y te ves reflejados en los escaparates de las tiendas, todas cerradas hasta septiembre (ambos inclusive, siempre amos inclusive). Las aceras, los portales, los árboles, todos los objetos lucen como un polvillo de no ser usados. Están las terrazas de los bares llenos de gente cansada, que se toma la cerveza como medicina. Los semáforos tienen una cadencia de película sueca y hacen que esperes para cruzar (ahí quietecito) aunque no se vea un coche en kilómetros a la redonda.
lunes, agosto 04, 2008
domingo, noviembre 11, 2007
domingo, noviembre 04, 2007
jueves, noviembre 01, 2007
martes, julio 10, 2007
lunes, julio 09, 2007
Julio
Julio es el toldo agitado por un viento suave. La espalda pegada a las sábanas. Es el agua de la sandía, que mancha las manos con su azúcar.
Nos levantamos desperezándonos y hay un olfato que se despierta en julio y que nos hace buscar los rincones más frescos de las casas.
Julio se diferencia de los demás meses del año en que es el mes que más nos apetece una ducha. Luego ya nos acostumbramos al calor.
Julio es el toldo agitado por un viento suave. La espalda pegada a las sábanas. Es el agua de la sandía, que mancha las manos con su azúcar.
Nos levantamos desperezándonos y hay un olfato que se despierta en julio y que nos hace buscar los rincones más frescos de las casas.
Julio se diferencia de los demás meses del año en que es el mes que más nos apetece una ducha. Luego ya nos acostumbramos al calor.
martes, mayo 08, 2007
jueves, abril 26, 2007
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