lunes, diciembre 06, 2010
La oscuridad duele
Un día tras otro, cuando me levanto en la oscuridad de la noche para ir a mear, me doy de bruces con la pared. Nunca acierto a la primera con la puerta.
viernes, noviembre 26, 2010
Medicina
miércoles, noviembre 24, 2010
A veces pienso que mi vida es como un montón de ropa limpia. Toda colocada, toda apilada. Si cojo la prenda de arriba no pasa nada, todo marcha. Simplemente espero a que se ensucie, la coloco en la lavadora y voy a por la siguiente. Lo malo es cuando quiero una prenda del montón, o de abajo. Corro el riesgo de que todo se desmorone.
lunes, noviembre 22, 2010
Tortuga (III)
En época de apareamiento el macho persigue a la hembra con urgencia, empujándola y llegando a morderle las patas. Cuando la hembra se detiene es el momento, la señal convenida para el apareamiento.
El macho se encarama encima y se consuma la cópula. Es entonces cuando el macho alarga el cuello hacia delante de una forma extraordinaria, increíble. Hay zoólogos que dicen que ese alargamiento del cuello es para mantener el equilibrio. Otros dicen que es porque en ese momento, en esas milésimas de segundo, el animal percibe la eternidad.
El macho se encarama encima y se consuma la cópula. Es entonces cuando el macho alarga el cuello hacia delante de una forma extraordinaria, increíble. Hay zoólogos que dicen que ese alargamiento del cuello es para mantener el equilibrio. Otros dicen que es porque en ese momento, en esas milésimas de segundo, el animal percibe la eternidad.
domingo, noviembre 21, 2010
Tortuga (II)
Los psicólogos de tortugas recomiendan que la tortuga tenga obstáculos en su camino (una piedra, un desnivel, unas hierbecillas), para que se esfuerce en él, pero que siempre tenga ante sus ojos un horizonte, para que no se desespere.
La tortuga tiene una mirada triste, como constipada, y parece necesitar siempre un pañuelo. A veces parece que la tortuga espera que le des el pésame pero lo que en realidad quiere es su hojita de lechuga.
La tortuga tiene una mirada triste, como constipada, y parece necesitar siempre un pañuelo. A veces parece que la tortuga espera que le des el pésame pero lo que en realidad quiere es su hojita de lechuga.
viernes, noviembre 19, 2010
Tortuga

Las tortugas que viven en cautividad deben ser bien alimentadas, (a menudo con un suplemento de calcio), recibir la luz del sol, y, sobre todo, y es muy importante, para que no sufran, tener unos límites en su terrario que no les permitan ver el horizonte. Las paredes deben ser opacas, (o de ladrillo o madera, por ejemplo).
Si el terrario es transparente se arrimarán a la pared y pondrán un empeño imposible y continuo en huir. No comprenderán nunca que es imposible. Su cuerpo no limitará con el terrario, que puede ser amplio. Lo hará con la pared.
jueves, noviembre 04, 2010
Esas vidas
De la biblioteca cojo Esas vidas, de Alfons Cervera. Es un librito duro, poco emotivo, casi cruel, en el que el autor narra los últimos días de su madre, una anciana a la espera de la muerte, y bucea en sus recuerdos.
En la página 50 hay un papelito doblado con una receta de madalenas caseras, legado (u olvido) del anterior lector (o lectora) del libro.
Dudo si dejar yo también una entre estas páginas. Por ejemplo, repápalos en salsa, una de las recetas que más me gustan de mi madre.
En la página 50 hay un papelito doblado con una receta de madalenas caseras, legado (u olvido) del anterior lector (o lectora) del libro.
Dudo si dejar yo también una entre estas páginas. Por ejemplo, repápalos en salsa, una de las recetas que más me gustan de mi madre.
domingo, octubre 03, 2010
Domingo por la tarde. Está nublado, parece que va a llover. Mejor así. Tiene uno ganas de que llueva. De que empiecen a caer las hojas de los árboles. De que comience el frío y sea necesario abrigarse. De que cambie algo. Estamos pisando siempre el mismo charco sin agua.
***
Noticia leída en la prensa de hoy:
“Muere ahogado tras caer con su coche en un pantano por un error del GPS”.
***
Noticia leída en la prensa de hoy:
“Muere ahogado tras caer con su coche en un pantano por un error del GPS”.
jueves, septiembre 30, 2010
Sientes un poquito de vergüenza cuando te cruzas con algún viejo profesor del instituto y te acuerdas de cómo emborronabas la portada de los cuadernos con ampulosas frases salvadoras de la Humanidad.
***
Había compañeros del instituto que estaban ya predestinados a lo que ahora son, empleados de banco (economizaban la tiza).
***
El peso de las mochilas de algunos llevaba implícita la penitencia de hoy (hombros caídos, mirada a la punta de los zapatos).
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Había compañeros del instituto que estaban ya predestinados a lo que ahora son, empleados de banco (economizaban la tiza).
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El peso de las mochilas de algunos llevaba implícita la penitencia de hoy (hombros caídos, mirada a la punta de los zapatos).
domingo, septiembre 26, 2010
viernes, septiembre 24, 2010
Jornada laboral
Cuanto más cansancio laboral, cuanto más hastío, más me fijo en los escotes femeninos.
Los escotes de las mujeres que cruzan el vestíbulo, que se acercan al mostrador para enviar una carta o un giro son el precipicio deseado, ideal, de la jornada.
Los escotes de las mujeres que cruzan el vestíbulo, que se acercan al mostrador para enviar una carta o un giro son el precipicio deseado, ideal, de la jornada.
miércoles, septiembre 22, 2010
Mosca
Viene un señor a Correos para enviar un giro. Su hijo, que está en Tenerife y ha perdido la cartera, o se la han robado, que necesita el dinero. Viene con una mosca a la altura de sus ojos. Lo sé porque le veo espantarla con las manos mientras espera su turno.
Luego, mientras me dicta los datos para el giro me dice que la mosca lleva con él desde primera hora de la mañana, y son casi las dos. Intenta espantarla de nuevo. Le digo que qué raro, porque ya parece que no hace calor para moscas. Ya, contesta, pero aquí me tienes, con ella. No me abandona. Y manotea de nuevo, ahora con una mano y después con la otra.
Intento animarle diciéndole que he oído que la vida de las moscas no sobrepasa las veinticuatro horas.
No sé yo esta, no sé yo… Dice mientras firma el impreso, paga, y sale de Correos con la mosca tras él.
Luego, mientras me dicta los datos para el giro me dice que la mosca lleva con él desde primera hora de la mañana, y son casi las dos. Intenta espantarla de nuevo. Le digo que qué raro, porque ya parece que no hace calor para moscas. Ya, contesta, pero aquí me tienes, con ella. No me abandona. Y manotea de nuevo, ahora con una mano y después con la otra.
Intento animarle diciéndole que he oído que la vida de las moscas no sobrepasa las veinticuatro horas.
No sé yo esta, no sé yo… Dice mientras firma el impreso, paga, y sale de Correos con la mosca tras él.
lunes, septiembre 20, 2010
Domingos
La gente se queja de los domingos. Los domingos son para descansar del fin de semana, y para esperar la semana que viene, que llega, que está ahí, a horas vista, al final del precipicio. Los domingos son una especie de tiempo muerto. Yo creo que los domingos amanecemos con ojeras más desmejoradas, si cabe.
Yo todavía sigo haciéndome propósitos los domingos. Con lo mayor que voy siendo y no escarmiento. Todos los días me propongo cosas que al minuto siguiente, al día siguiente, cumplo, pero los domingos más y con más intensidad. Me propongo un horario para escribir, me propongo no beber demasiado para acabar con la barriga cervecera, me propongo dedicarme cierto tiempo a mí mismo, me propongo pedalear en la bici estática. Nunca lo cumplo, nunca cumplo nada.
Pero todos los domingos me parece que el lunes comenzará una nueva etapa en mi vida.
Yo todavía sigo haciéndome propósitos los domingos. Con lo mayor que voy siendo y no escarmiento. Todos los días me propongo cosas que al minuto siguiente, al día siguiente, cumplo, pero los domingos más y con más intensidad. Me propongo un horario para escribir, me propongo no beber demasiado para acabar con la barriga cervecera, me propongo dedicarme cierto tiempo a mí mismo, me propongo pedalear en la bici estática. Nunca lo cumplo, nunca cumplo nada.
Pero todos los domingos me parece que el lunes comenzará una nueva etapa en mi vida.
viernes, septiembre 17, 2010
Buenas noches
Me parece que algo significará este trajín de cables para recargar toda clase de móviles, cámaras y demás utensilios. No sé qué clavija encaja en qué enchufe ni en qué aparato. Ni siquiera atino a desenredar los cables. Podría, pero me parece una tarea descomunal, a estas horas de la noche.
Miro en la encimera esa porción de tortilla de patatas que sobró de la cena. Parto un trocito, me lo echo a la boca y, con ese gesto, me doy las buenas noches.
Miro en la encimera esa porción de tortilla de patatas que sobró de la cena. Parto un trocito, me lo echo a la boca y, con ese gesto, me doy las buenas noches.
miércoles, septiembre 15, 2010
Fuego lento
Se echa el aceite y se calienta. Mientras, se pica finamente el puerro y la cebolla.
Se sofríe.
Se pica en la tabla la calabaza y la patata. Muy finamente, una y otra vez, pum-pum-pum, con el cuchillo sobre la tabla, finamente, una y otra vez, pum-pum-pum, hasta que casi se desintegren, la calabaza y la patata, finamente, pum-pum-pum, el cuchillo en la tabla, hasta que, poco a poco, se te pase el cabreo….
Tampoco es para tanto. Pero, por si acaso, pum-pum-pum, se pica otro poquito.
Luego se echa todo a la cazuela y que hierva veinte minutos a fuego lento, todo tapado.
Se sofríe.
Se pica en la tabla la calabaza y la patata. Muy finamente, una y otra vez, pum-pum-pum, con el cuchillo sobre la tabla, finamente, una y otra vez, pum-pum-pum, hasta que casi se desintegren, la calabaza y la patata, finamente, pum-pum-pum, el cuchillo en la tabla, hasta que, poco a poco, se te pase el cabreo….
Tampoco es para tanto. Pero, por si acaso, pum-pum-pum, se pica otro poquito.
Luego se echa todo a la cazuela y que hierva veinte minutos a fuego lento, todo tapado.
martes, septiembre 14, 2010
Domingo, mediodía
El domingo vuelve la gente de misa e interroga Ramón a su mujer: ¿Cómo está Dios? ¿Te ha preguntado por mí? ¿Se ha enterado de lo de la semana pasada? Si acaso, dile que ya iré a confesarme.
Y Ramón se toma el vermucito con torreznillos, sonriendo, en la confusión de la barra.
Y Ramón se toma el vermucito con torreznillos, sonriendo, en la confusión de la barra.
lunes, septiembre 13, 2010
Pueblo (IV)
Ay, este anciano tan digno que cuando habla de su infancia recuerda al patrón como “amo”. Es que mi amo me pagaba los viernes. Mi amo tenía no sé cuántas tierras en arriendo.
Este hombre que se casó con veinte años y se hizo libre.
Este hombre que recuerda lo del rayo en la era, o lo de los cien gansos que llevó a vender a Madrid, o lo de la máquina de hacer fideos que inventó.
Este anciano que entre hijos, nietos y bisnietos en los días de fiesta cuenta veintinueve a la mesa y antes eran treinta y por eso se le humedecen los ojos.
Este hombre que se casó con veinte años y se hizo libre.
Este hombre que recuerda lo del rayo en la era, o lo de los cien gansos que llevó a vender a Madrid, o lo de la máquina de hacer fideos que inventó.
Este anciano que entre hijos, nietos y bisnietos en los días de fiesta cuenta veintinueve a la mesa y antes eran treinta y por eso se le humedecen los ojos.
lunes, junio 28, 2010
Pueblo (II)
7.-
En el comercio hay de todo, desde legumbres hasta fiambres, pasando por verdel frito y envasado en cubas de madera. Cuelgan detrás del carnicero enormes piezas de panceta, morcillas negras emparejadas, costillares brillantes. Parte el hombre las chuletas como si se despidiera de ellas una a una, y las lengüetea con el cuchillo, colocándolas sobre el papel.
8.-
“Va a llover a lo burro”. “La que va a caer no nos la quita nadie”. Amenaza tormenta y se ven relámpagos a lo lejos. El hortelano mira al cielo con el azadón al hombre. No suda, pero hace el ademán de limpiarse el sudor. Este hombre se limpia el sudor como yo me como las uñas: por costumbre. (Toda la vida sudando). Caen las primeras gotas, que parecen horadar el suelo.
9.-
Noche cerrada. Huelen todavía a verde los sarmientos y no hacen humo blanco, porque son de este año. Entre dos acercan la parrilla al fuego. Huelen las chuletas. Parece que finalmente no lloverá.
El vino de la jarra está fresco. El primer trago es el que lima la aspereza de la garganta. Todos los días deberían acabar así.
En el comercio hay de todo, desde legumbres hasta fiambres, pasando por verdel frito y envasado en cubas de madera. Cuelgan detrás del carnicero enormes piezas de panceta, morcillas negras emparejadas, costillares brillantes. Parte el hombre las chuletas como si se despidiera de ellas una a una, y las lengüetea con el cuchillo, colocándolas sobre el papel.
8.-
“Va a llover a lo burro”. “La que va a caer no nos la quita nadie”. Amenaza tormenta y se ven relámpagos a lo lejos. El hortelano mira al cielo con el azadón al hombre. No suda, pero hace el ademán de limpiarse el sudor. Este hombre se limpia el sudor como yo me como las uñas: por costumbre. (Toda la vida sudando). Caen las primeras gotas, que parecen horadar el suelo.
9.-
Noche cerrada. Huelen todavía a verde los sarmientos y no hacen humo blanco, porque son de este año. Entre dos acercan la parrilla al fuego. Huelen las chuletas. Parece que finalmente no lloverá.
El vino de la jarra está fresco. El primer trago es el que lima la aspereza de la garganta. Todos los días deberían acabar así.
domingo, junio 06, 2010
Pueblo
1
Al llegar está el camión del pescadero en la plaza, y las mujeres preguntan, miran, porfían y compran. Señalan. En los pueblos se señala con el dedo de una forma espectacular, como si el dedo fuera el solista de un gran ballet.
Desde su entrada en el pueblo persiguen al camión del pescadero unos cuantos perros que husmean a unos metros. Deberían ser gatos los que persiguieran al camión del pescadero, pero no, son perros. Uno de ellos es tuerto.
2
Benito ha retejado. Su familia ha venido hoy de Madrid para ayudarle a plantar unos puerros para el verano, dice él, con sus ochenta años a cuestas. Buena gente. Varias generaciones haciendo surcos en la tierra.
Benito utiliza palabras exquisitas. Ignominia, por ejemplo, se la oí un día que contaba sus primeras experiencias como agricultor
Benito tiene párkinson, pero todavía se atreve a cortar leña (siempre que sea a primera hora de la mañana).
3
Salimos de tomar unas cañas en el bar. Son las tres de la tarde y, por la acera, de camino a casa, nos arrimamos a las paredes de las casas para buscar la sombra. Vemos una lagartija que corre. Luego otra, y otra.
4
Me gusta leer en la hora de la siesta en estas camas enormes, de príncipes rurales. Tres páginas después me duermo.
5
En el patio hay unas tomateras y un par de matas de calabaza. Un laurel enorme, altísimo. Dos parras. Una higuera canija. Un pozo, una lata de Atún El Velero atada a una cuerda. Suena la lata en el agua del pozo y solo oírla ya refresca. ¿Cuántos años tendrá la lata? ¿Cuántas latas necesitará el riego de cada tomatera? ¿Cuándo comeremos tomates? ¿Nos picarán las avispas que rondan el agua fresca?
6
Anochece. Paseamos por el monte. Huele a tomillo. Todo está verde. Hay lugares frondosos, impenetrables. Me pican mil bichos. Uno de ellos me hace una roncha en la sien. Parezco Frankenstein.
Al llegar está el camión del pescadero en la plaza, y las mujeres preguntan, miran, porfían y compran. Señalan. En los pueblos se señala con el dedo de una forma espectacular, como si el dedo fuera el solista de un gran ballet.
Desde su entrada en el pueblo persiguen al camión del pescadero unos cuantos perros que husmean a unos metros. Deberían ser gatos los que persiguieran al camión del pescadero, pero no, son perros. Uno de ellos es tuerto.
2
Benito ha retejado. Su familia ha venido hoy de Madrid para ayudarle a plantar unos puerros para el verano, dice él, con sus ochenta años a cuestas. Buena gente. Varias generaciones haciendo surcos en la tierra.
Benito utiliza palabras exquisitas. Ignominia, por ejemplo, se la oí un día que contaba sus primeras experiencias como agricultor
Benito tiene párkinson, pero todavía se atreve a cortar leña (siempre que sea a primera hora de la mañana).
3
Salimos de tomar unas cañas en el bar. Son las tres de la tarde y, por la acera, de camino a casa, nos arrimamos a las paredes de las casas para buscar la sombra. Vemos una lagartija que corre. Luego otra, y otra.
4
Me gusta leer en la hora de la siesta en estas camas enormes, de príncipes rurales. Tres páginas después me duermo.
5
En el patio hay unas tomateras y un par de matas de calabaza. Un laurel enorme, altísimo. Dos parras. Una higuera canija. Un pozo, una lata de Atún El Velero atada a una cuerda. Suena la lata en el agua del pozo y solo oírla ya refresca. ¿Cuántos años tendrá la lata? ¿Cuántas latas necesitará el riego de cada tomatera? ¿Cuándo comeremos tomates? ¿Nos picarán las avispas que rondan el agua fresca?
6
Anochece. Paseamos por el monte. Huele a tomillo. Todo está verde. Hay lugares frondosos, impenetrables. Me pican mil bichos. Uno de ellos me hace una roncha en la sien. Parezco Frankenstein.
sábado, junio 05, 2010
Pasos
Vivo en un piso noveno. Esta tarde estaba leyendo en la terraza La marca de Creta, un libro de cuentos de Oscar Esquivias. Juro que desde el noveno he oído el sonido de las sandalias de mi hija al llegar al portal. He distinguido el trote infantil de sus pasos. Poco después han llamado a la puerta, y era ella, con su madre. He cerrado el libro, alegre porque volvían.
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