miércoles, julio 01, 2009

Martes

De compras en una enorme tienda de deportes. Mi hija, que tiene once años, se marcha de campamento. Brújula, saco de dormir, linterna, chubasquero, bronceador, repelente para los insectos. Practicará piragüismo, senderismo, escalada, etc. Después, cuando vuelva, irá a la playa, más tarde al pueblo, con su abuela, porque sus padres tendremos que trabajar. Hoy mismo ha ido a la piscina.

El otro día no quisimos llevarla al cine. Se enfadó y dijo: “Es que no lo comprendéis, pero NECESITO vivir mi juventud”.

5 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

Ya me contarás cómo te va con tu hija "rebelde", amigo. Dentro de poco ya me tienes a mí por el mismo camino.
Suerte

la luz tenue dijo...

Pues está todavía "aguantable", pero ya camina hacia esa edad en la que se planta cara, en la que se busca el enfrentamiento, lo noto.
Ahora lo que me maravilla es lo que disfruta con todo, como si tuviera que exprimir el tiempo. Pone énfasis hasta en saborear las galletas del desayuno.
Un abrazo, Miguel.

BB dijo...

Es una historia repetida, todas
dicen lo mismo, como si nos
quisieran contar algo que no
sabemos, que no entendemos.
Sólo empiezas...
Un abrazo
BB

Diarios de Rayuela dijo...

Todo un carácter.
Paciencia.

Ana dijo...

Tienes que acostumbrarte.Mi hija,ya ingeniera química se va a Chile por dos meses ,casualmente regresará con la primavera(como golondrina).
Acá cruzar la CORDILLERADE LOS ANDES siempre da miedito.
Supongo que el dìa que vuele tomarè tranquilizantes.