sábado, marzo 29, 2008

Diario
Hay alguien en la oficina que escribe su diario en páginas sueltas y luego las deposita en el cajón del papel reciclado. No hay tachones en esas páginas. Las escribe con método, diariamente. Las numera. A veces son solo unas frases. Calculo que debe llevar cerca de 20 años en la empresa. Va por el día numero 6.103. Sabe que yo leo esos folios escritos con letra. Cuando se acercan las vacaciones dibuja soles y corazones, casitas con humo en la chimenea. Intento averiguar quién es, pero me resulta imposible.
Esto es lo que escribió ayer:
UNO. Cincuenta personas hasta las 11 de la mañana. La gente no se enfada por guardar cola. La gente apoya los brazos en el mostrador y se muestra amigable.
DOS. La señora que envió dinero a Uruguay sonreía de una forma esplendorosa. Dijo que el cambio del dólar está por los suelos. Venía con su hija, que mascaba chicle.
TRES. El sol dio en los cristales del vestíbulo desde las 11:15 hasta las 14:23. Parecía que flotaba un polvillo de oro en todo el recinto.
CUATRO. Ya hay gente que envía giros para reservar apartamentos para el puente de mayo. Me gusta.
CINCO. El cartel publicitario en el que se promete la bicicleta de Bahamontes si abres una libreta de ahorro se ha descolgado. Ahora parece un monociclo amarillo.
SEIS. Casi son las tres. La balanza tiene una tara de 3 gramos.

6 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Cuanto más te leo, José Manuel, más cuenta me doy de que nunca sabré escribir bien...

Y no puedo dejar de bucear en tus archivos...

Mabalot dijo...

Yo lo que veo es que ese tipo escribe muy bien. Mira que si caen dos premios novel en esa oficina, ya sería la hostia.

Un abrazo, JM. Es un gozo para los que nos gusta la buena literatura pasar por aquí.

Mamen. dijo...

El número tres es espectacular. Recuerdo ese polvillo de oro, en clase de matemáticas, allá por la EGB, nunca más lo he vuelto a ver. Me alegro de que no se haya extinguido.

la luz tenue dijo...

Me alegro de que os haya gustado, amigos.
No se me ocurre otra cosa mejor que escribir sobre la rutina. Me gusta.
Un abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

¿Quién dijo que hay que salir de casa, de la oficina, de la rutina, de lo cotidiano, para hacer buena literatura? Sólo hace falta atención y buena mano para las palabras. Siempre las justas.
Un placer leerte siempre.

la luz tenue dijo...

Gracias, Diarios. Quizás es que uno escribe de lo que más sabe.
Un abrazo.