miércoles, junio 20, 2007

Terraza
Cuántos recuerdos se posan en el fondo de una botella de cerveza.

Hay terrazas que nos guardan el sitio de un año para otro.

El cerco que deja el vaso de cerveza en la mesa es un anillo de las olimpiadas del verano.

Sentado en una terraza, tomando una cerveza, vemos correr la línea de la sombra en el edificio de enfrente. Eso es el tiempo.

6 comentarios:

Malegar dijo...

El verano lo veo del color de la luz que atraviesa una cañita de cerveza, sí. No dejan de sorprenderme sus posts.
Saludos.

la luz tenue dijo...

Pues sí, lo imagino: el verano con el color de la cerveza, dorado; con una capa de espuma, blanca y leve; con burbujas, pero no muchas;
La beberemos fría, para calmar la sed.
Un saludo, Malegar.

conde-duque dijo...

No hay mejor paraíso: la terraza con jarra de cerveza fría. ¡¡¡Viva Olavide!!!

Mabalot dijo...

Ah, don Luz tenue, ese verano que se resiste y no enseña escote, por lo menos por aquí.

Un saludo.

Marta dijo...

¡Ah las terrazas en verano! Es como si se detuviera el tiempo nada más caer el sol y sólo el cúmulo de jarras vacías sobre la mesa nos hiciera ver que ya es hora de regresar a casa...

Ana Pérez Cañamares dijo...

Me encanta la cerveza, me encantan las terrazas, son lo mejor del verano en Madrid. Ah, me encanta este post.