viernes, agosto 17, 2007

Ascensor
Subo al ascensor. Pulso el número nueve. Me coloco frente al espejo para mirarme de cerca la dentadura porque soy propenso a la gingivitis y estoy algo obsesionado con esta enfermedad. De pronto suena una voz metálica que sale del panel metálico y que dice con voz femenina pero firme algo así: “Se ha producido una avería. Usted no tiene nada que temer porque los servicios de urgencia han sido avisados en este momento. Si quiere ponerse en contacto con nosotros presione sin soltarlo el botón de ayuda. Espere instrucciones. Conserve la calma y espere el rescate. “
Me sorprendo de lo oído, porque el ascensor sigue subiendo y parece que todo funciona bien. También por el tono de voz de esa mujer. Parecía que me echaba la culpa de algo.
Sigo mirándome las encías y el espacio entre ellas. El ascensor sigue subiendo. La señorita de la voz firme dice de nuevo: “Parece que todo irá bien. Haga el favor de no moverse. Lávese los dientes a menudo”.
Espero llegar al piso noveno. Ya debería haber llegado. No sé si pulsar el botón de ayuda. El ascensor se mueve, sigue subiendo.

1 comentario:

Marta dijo...

Cuatro líneas y media: un día normal de una persona normal que sube un ascensor normal.
Otras nueve líneas y media: situación inquietante.
Lás últimas podrían ser parte de un cuento de terror.
Fantástico.