miércoles, agosto 22, 2007

Llamada
Llamé por teléfono para informarme sobre los créditos al consumo porque recibí en casa un folleto publicitario muy interesante. En el díptico que recogí del buzón venían cifras, y T.A.E, y cuotas, y asteriscos. En una foto de muchos colores figuraban varias personas sonrientes, y un perro que saltaba por encima de una valla. La vista del perro, no sé la razón, fue el que me animó a marcar el número.
Me contestó una señorita con acento caribeño. Me gustó oírla porque con su voz parecía acariciarme, así que empuñé el auricular y pregunté todo lo que debía preguntar, sin prisa. Llegó un momento en el que escuché sus palabras como si fueran música de fondo, como si estuviera a la espera de un baño caliente, sin intentar descifrar el significado de lo que decía. De pronto, la señorita dijo: “Señor, apúrese, le remito un formulario y le paso con un compañero, porque me estoy haciendo pis”. Y colgó. Ni siquiera me pasó con un compañero.

1 comentario:

Roberto Zucco dijo...

Hombre, esa naturalidad de la caribeña podría, bien mirado, ser otro truco del banco para excitar más a sus posibles clientes. Si además de una voz sensual ya vamos conociendo, aunque sea por teléfono, ciertas intimidades, no es imposible pensar que la próxima conversación derive en algo todavía más íntimo. No lo sé. Yo que tú volvería a llamar.