martes, octubre 16, 2007

Hipopótamo
De todos los animales de la selva el hipopótamo es, desde luego, el que más muertes causa a los seres humanos, porque defiende su territorio con uñas y dientes. Son tan fieros los hipopótamos que, cuando luchan entre ellos, no dan por finalizada la batalla hasta que uno de los contendientes cae muerto y derrotado.

Un hipopótamo, sólo uno, es capaz de abonar el fondo de una charca de dos mil metros cuadrados, pues con cada deposición suya, que pesa entre diez y doce kilos, libera muchas sustancias enriquecedoras que estercolan el hábitat que comparte con otros seres vivos. Es decir, dónde hay un hipopótamo florece la flora y la fauna, y su avistamiento por los indígenas es síntoma de bonanza y buen augurio, aún cuando tengan cuidado de no acercarse mucho.

Ni siquiera los cocodrilos se atreven a meterse con estos enormes bichos que parecen estar siempre bostezando.

Y lo más importante: los hipopótamos gozan de una vida sexual amplia y dilatada que hace que disfruten del acto de la cópula como pocos en la selva. Sus gemidos roncos se oyen en las noches claras a mucha distancia, y hasta los macacos paran un momento en sus diabluras para imaginarse cómo se lo pasan.

Pues bien. Fui a alquilar un traje de hipopótamo para el baile de disfraces y no había. No quedaban. Me dieron uno de jirafa. A mí, que no paso de uno sesenta.

2 comentarios:

Diarios de Rayuela dijo...

El hábito no hace al monje. Vete desechando la idea de que con el traje de hipopótamo gozarías de una fabulosa vida sexual. Y que se desengañe también el de la tienda de alquiler: aunque esté por las buenas acciones, ni enjirafado se crece.
Ánimo y a probar con los vegetales. La ingesta de algunos de ellos proporciona metamorfosis milagrosas.

la luz tenue dijo...

Ya, ya, Diarios. Todo esto era cuando asistíamos a fiestas de disfraces. Ya, ni eso. Uno es como es y ya no puede engañar a nadie. Ni lo pretende.
Pero a mí me sigue provocando una ternura inexplicable ver en la tele, por ejemplo, la figura de un hipopótamo. Y cuando llevo a mi hija al zoo el primer animal que visito es el hipopótamo. Parece que me guiña el ojo (aunque no será cierto),