martes, enero 29, 2008

Cocina
Me gusta cocinar. Adoro la cocina de mi casa, en ella estoy a mis anchas. Las especias, los quesos, las verduras. El frigorífico como un tesoro.
Me gusta estar dos horas cocinando un plato laborioso y pensar en mis cosas mientras, por ejemplo, relleno con paciencia unos pequeñísimos chipirones. He imaginado el principio de algún cuento mientras oía la campana extractora, o mientras me saltaba aceite de la sartén. El mejor espejo puede ser la vitrocerámica.
Me gusta preparar alguna receta simple pero suculenta en la que los ingredientes se unan como si todo fuera un puzzle. Por ejemplo, unas espinacas frescas, un poco de queso de cabra, un poco de beicon refrito y unos champiñones laminados. Es la necesidad de que todo encaje. Es buscar el sabor del vinagre en la punta del tenedor.
También me gustan los platos de toda la vida. Las legumbres, los gazpachos, las migas... comidas a la manera de siempre, como nos lo han transmitido y como lo dejaremos en herencia nosotros si alguien la acepta. Yo he asistido a una reunión en la que se discutía si al asado castellano había que añadirle al final una cucharada sopera de vinagre para que la grasa de la salsa tardara en solidificarse... Y un maestro asador (con diploma colgado en la pared) se echaba las manos a la cabeza y decía que no, que solo lechazo, agua y sal. Y todos bebíamos vino y nos reíamos y los cazadores terminaban contándonos que había un perro tan malo cazando como bueno subiéndose a los pinos cuando oía los tiros.
A mi la cocina me amansa y me dulcifica. Y hay ocasiones en las que eso es lo que más necesito.

9 comentarios:

conde-duque dijo...

Qué bueno...
Seguro que cocinas como escribes: con sabia medida en los ingredientes. Todo bien medido, con claridad y tiento, pero no por ello menos natural, fresco, con la magia de lo improvisado.
En el fondo cocinar y escribir se parece. ¿O no?
Y lo mejor es compartir después lo cocinado, disfrutar comiendo y conversando... y soñando con nuevos (y mejores) relatos.
Un abrazo, J.M.

Teresa, la de la ventana dijo...

Este post despide el calorcito de una cocina con el horno funcionando y la sartén humeante. Qué bien lo haces, JM...

Diarios de Rayuela dijo...

Estoy más que de acuerdo con Conde-Duque en eso de que debes de cocinar como escribes. Por lo que sólo espera uno tener la oportunidad algún día de disfrutar de tus platos con la misma fruición con que lo hace tus palabras.
Un abrazo.

Mabalot dijo...

Me identifico plenamente con lo que dices, JM. También me gusta mucho cocinar. El plato del domingo y el plato del día a día, si puedo, por horario y todo eso. Mira por donde, lo pensé alguna vez, quizá estas dos cosas que son cocinar y escribir tengan mucho que ver. Sí, ojalá que algún día podamos tus lectores comer alguno de tus platos.

Un abrazo.

la luz tenue dijo...

O sea, que coincidimos todos: nos gusta escribir y nos gusta cocinar.
Ojalá, como decís, alguna vez compartamos comida, mesa y conversación.
Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Ayer para cenar preparé unas setas al ajillo, y sobre ellas añadí migas de bacalao desalado y, al cabo de un momento, espinacas. Cuando éstas se redujeron un poco y se reunieron con los demás ingredientes puse todo sobre una masa fresca de pizza (Buitoni o Tarradellas) que adelgacé todo lo que pude con harina y un rodillo. Quince minutos en el horno y listo: coca de espinacas, setas y bacalao. Como decía mi hijo cuando era más pequeño: ¡Papá, está esquesito!

Pues eso, que a mí me gusta muchísimo cocinar (y escribir). Como dice Mabalot, igual es que ambas actividades tienen que ver más de lo que imaginamos.

Un abrazo.

la luz tenue dijo...

Amigo Jesús, yo también utilicé ayer el horno. Preparé unos pimientos asados con unos ajos y un chorrito de aceite de oliva. Añadí unos cominos machacados y listo.
Antes no encontrabas pimientos hasta finales del verano, pero ahora, con eso de los invernaderos de Almería se ven todo el año.
Un abrazo, Jesús, y sigamos disfrutando de la comida y de la escritura.

Anónimo dijo...

Anoche cociné unos Soldaditos de Pavía, hoy al leer tus líneas he recordado como disfrutamos en tu casa la última vez que comimos esos chipirones rellenos que tan bien cocinas.
Doy fe de que cocinas tan bien como escribes.

Un abrazo.

José Sandiego.

la luz tenue dijo...

A ver si repetimos cena una noche de estas, Pepe, que hace siglos que no nos vemos.
Un abrazo.