miércoles, julio 16, 2008

Málaga (II)
Todas las mañanas nos despertaba el relinchar de un caballo. Te asomabas a la ventana y no había amanecido, pero el caballo ramoneaba entre los cardos, relinchando en el silencio de la madrugada. Mi hija le puso de nombre Charlie y en algunas ocasiones se acercó a acariciarlo. Yo le puse Puto Despertador, y creo que se reía de nosotros, veraneantes de pacotilla.

Luego, ya despierto, iba a la cocina, me sentaba frente a la ventana, con el fresquito de la mañana, y me ponía a leer durante una hora o dos, hasta que el sol empezaba a subir y me daba en la cara. El tiempo para leer a David Torres, Anna Gavalda o Samuel Bentrechit se lo debo al relinchar de un caballo en la madrugada.

4 comentarios:

Bárbara dijo...

¿tienen insomnio los animales, les persiguen como a nosotros los problemas diurnos, con sus larguísimas piernas, durante la noche? No sé. Yo recuerdo en Cuba un cerdo despertador. Sí, un cerdo que gruñía al alba como un reloj, y no veas cómo gruñía...
Saludos.

conde-duque dijo...

jajaja, Puto Despertador.
Espero que la vuelta sea leve,
Conde.

miguel baquero dijo...

Bienvenido de vuelta de las vacaciones, tío. Qué alegría tenerte de nuevo escribiendo cosas tan breves y suculentas. Dices unas cosas que te alegran el día, a esto de las siete de la mañana, que es cuando yo me levanto a trabajar, impulsado por un Puto Despertador, éste de verdad, porque aquí ni caballos ni cerdos ni burros, como en mi pueblo. Ojalá.

la luz tenue dijo...

Hola, Bárbara: No sé si insomnio o problemas, pero los animales, desde luego, tienen alma. Me lo ha dicho mi hija, que acariciaba al caballo mirándole a los ojos.
Un saludo.

Ya estamos de vuelta, Conde. Lo que pasa es que el verano tiene también eso de las pequeñas escapaditas... que es dilatar la vuelta.

Bueno, Miguel, ánimo, que ya queda poco tiempo para tus vacaciones. Y luego a olvidarse del verdadero Puto Despertador.