domingo, julio 22, 2007

Caravana
La carretera tiene varios carriles pero por ninguno de ellos se avanza lo suficiente. Es cuesta arriba. Circulación muy lenta del kilómetro 83 al 3, eso dicen los carteles luminosos. La música cansa, el calor cansa, la espalda pegada al asiento cansa. La cebolla sigue provocándome ardor de estómago, ahora lo recuerdo. Necesito un café. Mañana es lunes.
Miro al coche que circula en el carril de al lado. Conduce una chica. Me mira y sonríe. Yo no sonrío. Creo que es estúpida, por cómo sonríe. Miro al frente. Mañana es lunes. Los coches avanzan en paralelo. Miro de nuevo y veo que tiene puesto un enorme sombrero de paja. Sonríe y me saca la lengua. Es preciosa, ahora me doy cuenta, y pone cara de payaso. Se quita el sombrero y me saluda con una reverencia infantil. Sonrío.

3 comentarios:

Malegar dijo...

Releer, sonrisas, miradas, actos, es una gran idea, los registros pueden ser muy variados según el momento de la lectura, tan real como la vida y los estados de ánimo.Como siempre me encantó, después de releerlo.
:)

Marta dijo...

A veces ocurren cosas como ésta. Primero las miramos mal; por eso hay que mirar y volver a mirar. Siempre. Y en ocasiones, las cosas cambian: es entonces cuando nos pueden arrancar una sonrisa y regalarnos un instante de paz.

No sé cómo era de bonita la chica ni cuánto de divertida la cara de payaso pero esta historia acaba de darme una alegría en medio de mi particular mañana de "atasco". Como siempre, gracias.

Y me ha gustado la reseña de Zeppelin de "La tormenta en un vaso".

la luz tenue dijo...

Sí, Malegar, todo depende del estado de ánimo. Y hay ocasiones que lo más mínimo inclina la balanza a un lado o a otro.

Marta: Me alegro de alegrarte un poquito el día con estas líneas, y de aliviar el "atasco" mañanero.
Y también me alegro de que te haya gustado la reseña de Zeppelin en La tormenta en un vaso. Es un blog que aprecio muchísimo y cuyas opiniones tomo en cuenta para futuras lecturas, así que imagínate si hablan bien de uno...